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Situaciones concretas

¿Qué hacemos si hay una urgencia y no sabemos cómo actuar?

Si en este momento hay riesgo de vida —la persona está inconsciente o no responde, tiene dificultad para respirar, convulsiona, se lastimó o expresó que va a lastimarse— llamá ya al 911 o al servicio de emergencias médicas de tu zona y no la dejes sola hasta que llegue la ayuda. Este sitio no es un servicio de emergencias y no puede asistir un cuadro agudo a distancia. Si no hay riesgo inmediato pero la situación se desbordó, eso es una crisis, y sí se puede encauzar con una consulta profesional.

Primero: distinguir una urgencia de una crisis

La palabra "urgencia" se usa para cosas muy distintas, y esa confusión hace perder tiempo en los dos sentidos: hay familias que esperan cuando había que llamar, y familias que viven en estado de alarma permanente sin llegar nunca a consultar.

Una urgencia es una situación con riesgo de vida ahora. Requiere el sistema de emergencias médicas, no una consulta programada.

Una crisis es una situación desbordada que no implica riesgo vital inmediato: un episodio de consumo intenso que ya pasó, una pelea grave, la persona que se fue de la casa, una convivencia que se volvió insostenible, un susto que dejó a todos temblando. Eso necesita evaluación profesional y un plan, no una ambulancia.

Ante la duda sobre en cuál de las dos categorías estás, tratala como urgencia y llamá. Es la opción sin costo real.

Si es una urgencia: qué corresponde hacer

  • Llamar al 911 o al servicio de emergencias médicas de tu localidad. Si tenés obra social o prepaga, también su servicio de urgencias.
  • Quedarte con la persona hasta que llegue la asistencia. No la dejes sola ni te vayas a buscar ayuda a otro lado.
  • Cuando llegue el personal de salud, contarle con la mayor precisión posible lo que sepas: qué consumió si lo sabés, hace cuánto, qué medicación toma habitualmente, si tiene antecedentes de salud. Esa información sirve para atenderla mejor.
  • Despejar el lugar para que puedan trabajar y sacar del alcance lo que pueda agravar la situación.

Lo que no corresponde hacer: intentar resolverlo con remedios caseros, darle alguna sustancia o medicación que no fue indicada por un profesional, o intentar una desintoxicación en casa. No son alternativas a la atención médica y pueden empeorar el cuadro.

Ante la duda de si es o no una urgencia, se llama. Nadie se arrepintió de haber llamado de más.

"¿Y si se enoja? ¿Y si viene la policía?"

Es el miedo que más veces frena una llamada, y es entendible: se mezclan el temor a la reacción posterior de la persona, la vergüenza frente a los vecinos y la preocupación por las consecuencias legales. Vale nombrarlo con claridad para poder dejarlo de lado en el momento correcto.

La prioridad, cuando hay riesgo de vida, es que la persona esté viva. El enojo se conversa después; una consecuencia irreversible no. El sistema de salud está para asistir, no para juzgar a nadie, y muchas familias que temían destruir el vínculo por haber llamado descubrieron después que esa llamada fue justamente el punto en el que algo empezó a cambiar.

Cuándo es una crisis que se encauza con una consulta

Si el episodio agudo ya pasó y la persona está estable, lo que sigue no es esperar el próximo susto. Suelen ser motivos claros de consulta situaciones como estas:

  • El consumo pasó a ser diario o dejó de poder controlarse.
  • Hubo un episodio que asustó a toda la familia, aunque haya terminado bien.
  • La convivencia se volvió insostenible o hay violencia en el hogar.
  • La persona perdió el trabajo, dejó de estudiar o se aisló por completo.
  • La familia ya intentó todo lo que se le ocurrió y está agotada.

En cualquiera de esos casos corresponde una evaluación profesional que defina qué tipo de abordaje necesita esa persona, en vez de seguir administrando la situación a fuerza de vigilancia y discusiones.

Después de la urgencia se abre una ventana

Las horas y los días posteriores a un episodio grave suelen ser el momento en que la persona está más permeable a aceptar ayuda, y también el momento en que la familia tiene más claro que así no se puede seguir. Esa ventana se cierra rápido: cuando pasa el susto, todo tiende a volver a como estaba.

Por eso conviene tener averiguado de antemano a dónde consultar. Llegar a esa conversación con un teléfono ya anotado hace una diferencia enorme respecto de empezar a buscar desde cero cuando todos están agotados.

Si no hay riesgo inmediato, escribinos

Repetimos lo importante: no somos un servicio de emergencias. Si hay riesgo de vida en este momento, llamá al 911 o a emergencias médicas. Si el episodio ya pasó y no saben cómo seguir, escribinos por WhatsApp y contanos qué ocurrió: podemos orientarte sobre qué evaluación corresponde y qué opciones de tratamiento existen, sin prometerte resultados y sin que eso te comprometa a nada.

Esta información es orientativa y no reemplaza una evaluación profesional. Cada situación tiene particularidades que solo un equipo puede evaluar con la persona presente.

Orientación general. Este contenido busca ayudarte a entender la situación y a decidir si corresponde consultar. No constituye diagnóstico, indicación de tratamiento ni asesoramiento legal, y no reemplaza la evaluación de un equipo profesional. Ante una urgencia médica, llamá al 107 o al 911.

Otras dudas sobre lo mismo

¿A qué número llamo si hay una urgencia por consumo?

Al 911 o al servicio de emergencias médicas de tu localidad. Si tenés obra social o prepaga, también podés recurrir a su servicio de urgencias domiciliarias. Mientras llega la asistencia, quedate con la persona y no la dejes sola. Un centro de tratamiento no reemplaza al sistema de emergencias en un cuadro agudo.

¿Puedo pedir una internación de urgencia por teléfono?

Una internación por adicciones requiere una evaluación profesional previa y no funciona como respuesta a un cuadro agudo. Si hay riesgo de vida ahora, lo que corresponde es el sistema de emergencias médicas. Una vez estabilizada la situación, sí se puede consultar para evaluar qué tratamiento necesita esa persona y con qué modalidad.

¿Qué le digo al personal de salud cuando llega?

Lo que sepas, con la mayor precisión posible: qué consumió si lo sabés, hace cuánto, qué medicación toma habitualmente y si tiene antecedentes de salud. No omitas información por miedo a las consecuencias. Esos datos sirven para asistirla mejor y no exponen a la familia a ningún problema por haber pedido ayuda.

¿Y si después se enoja porque llamamos?

Es una reacción posible y muchas familias la temen, pero cuando hay riesgo de vida la prioridad es esa y no la conversación posterior. El enojo se puede trabajar después, incluso dentro del tratamiento. Una consecuencia irreversible no se repara. Llamar no rompe un vínculo: en muchos casos es el punto donde algo empieza a moverse.

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Cada situación es distinta

Lo que leíste es orientación general. Para saber qué corresponde en tu caso concreto, lo mejor es que lo conversemos.

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