Muchos consumos problemáticos empiezan después de una pérdida: una muerte, una separación, un despido, un diagnóstico. Cuando hay un motivo evidente, el entorno justifica el consumo durante mucho tiempo, y ese permiso bien intencionado es lo que hace que se detecte tarde. Un duelo necesita acompañamiento propio, y el consumo que se instaló alrededor también.
Por qué el entorno tarda tanto
Porque la explicación está a la vista. Si alguien perdió a su madre hace cuatro meses y toma todas las noches, nadie se alarma: está atravesando algo. La familia piensa que con el tiempo se va a acomodar.
A veces se acomoda. Otras no, y para cuando alguien plantea el tema ya pasaron dos años. El permiso que se dio con toda la buena intención terminó funcionando como una zona sin control.
La diferencia que importa
No hay un plazo que separe una cosa de la otra, y desconfiá de quien te diga que después de tantos meses ya es un problema. Lo que orienta es la dirección.
En un duelo que sigue su curso, con el tiempo la persona va retomando cosas: vuelve al trabajo, ve gente, aparecen momentos buenos. Puede haber retrocesos, y la tendencia general es hacia adelante.
Cuando el consumo se instaló, la dirección se invierte: cada vez menos gente, menos actividad, más horas ocupadas por el consumo. La vida se va achicando en lugar de recomponerse.
Señales de que el consumo dejó de ser parte del duelo
- Se corrió de horario. Ya no es a la noche: empezó antes.
- Se volvió solitario. Dejó de ser con otros.
- Aumentó la cantidad de manera sostenida.
- Aparece malestar si falta.
- Se abandonaron cosas que se habían retomado.
- El tema no se puede tocar sin que haya una reacción fuerte.
- Se usa para dormir. Es una de las derivas más frecuentes.
- Pasó el tiempo y no hay ningún avance.
Lo que suele decirse y conviene revisar
Dejalo, está sufriendo. Es cierto que está sufriendo. Lo que no se sigue de ahí es que el consumo lo esté ayudando: en general lo que hace es postergar el duelo, no procesarlo.
Cuando lo supere, va a parar solo. A veces ocurre. Cuando ya se instaló una dependencia, superar la pérdida no revierte automáticamente el consumo, porque pasó a funcionar por su cuenta.
Yo en su lugar haría lo mismo. Es empatía y también es una manera de no intervenir. Se puede acompañar el dolor y a la vez plantear que hay algo que preocupa.
Cómo abrir el tema
- Separá el dolor del consumo. Nombrar el problema no es negar la pérdida.
- Hablá desde lo que ves. "Hace meses que no salís de casa" es un hecho.
- No pongas plazos. Decirle que ya pasó suficiente tiempo hace daño y no ayuda.
- Proponé una consulta por el duelo. Suele aceptarse más fácil, y desde ahí se puede mirar el resto.
- Elegí un momento sobrio.
La cuarta es la que mejor funciona en la práctica. Para muchas personas es más tolerable aceptar que necesitan ayuda con la pérdida que aceptar que tienen un problema con el consumo.
Las fechas
Conviene tenerlas presentes. Los aniversarios, los cumpleaños de quien no está, las fiestas y las fechas señaladas suelen ser los momentos de mayor consumo y también los de mayor riesgo de recaída si la persona ya está en tratamiento.
Anticiparlas ayuda: saber qué día viene, tener un plan para ese día, no dejar a la persona sola si se puede evitar. Es una intervención simple y de las más útiles.
Por qué se trabajan las dos cosas
Es el punto central. Si solo se aborda el consumo y el duelo queda sin trabajar, lo que llevó a consumir sigue intacto y es probable que reaparezca, con esa sustancia o con otra.
Si solo se acompaña el duelo y el consumo ya se instaló, el proceso terapéutico tiene un piso difícil de superar, porque el consumo interfiere con el sueño, con el ánimo y con la posibilidad de sostener un espacio.
Por eso una evaluación seria mira las dos cosas. Y por eso conviene contar la pérdida en la consulta aunque parezca que no viene al caso: es información central, no un antecedente.
Si quien atraviesa esto sos vos
Dos cosas. La primera: que haya un motivo real no vuelve inofensivo lo que está pasando, y reconocerlo no significa faltarle el respeto a la pérdida.
La segunda: no hace falta que hayas perdido nada más para consultar. Podés pedir ayuda porque no estás pudiendo con esto, que es motivo suficiente.
Cuando la pérdida no es una muerte
El artículo habla de duelo y conviene ampliar, porque muchas veces el disparador es otro: una separación, la pérdida de un trabajo sostenido durante años, un diagnóstico propio o de alguien cercano, una migración, la venta de una casa, un hijo que se va.
Todas esas situaciones producen el mismo mecanismo: algo que organizaba la vida se cayó, y aparece una sustancia que amortigua. El entorno suele ser todavía menos sensible en estos casos, porque la pérdida no tiene un ritual social que la reconozca.
Si en tu familia el consumo empezó después de algo así, contalo en la consulta aunque no parezca relacionado.
Cuando la muerte fue por consumo
Es una situación particular y muy dura. Cuando alguien de la familia murió en circunstancias vinculadas al consumo, quienes quedan pueden desarrollar un consumo propio, y ahí se suman la culpa y una sensación de repetición que paraliza.
Estas situaciones necesitan atención profesional específica, no solo por el consumo sino por el duelo, que suele estar cargado de reproches hacia uno mismo y hacia el resto de la familia. Plantearlo desde la primera consulta cambia el abordaje.
Lo que la familia puede hacer sin invadir
- Acompañar sin llenar el silencio. Estar cerca sin exigir conversación.
- Nombrar a la persona que no está. Evitar el tema no protege a nadie.
- Ofrecer planes concretos. Una salida, una tarea compartida, algo que ocupe.
- Sostener las rutinas mínimas. Comidas, horarios, algo de actividad.
- No comparar duelos. Contar cómo lo atravesó otro rara vez ayuda.
- Marcar lo que ves, una vez y bien. Sin repetirlo cada día.
Cuánto se puede esperar
No hay un plazo, y ya lo dijimos. Lo que sí conviene es fijar un criterio propio en lugar de esperar indefinidamente: si en unos meses la dirección sigue siendo hacia el achicamiento, si el consumo se corrió de horario o si apareció malestar cuando falta, ese es el momento de consultar aunque el duelo siga abierto.
Esperar a que termine el duelo para recién ahí ocuparse del consumo suele significar esperar años.
Consultanos
Si en tu familia el consumo empezó después de una pérdida y no sabés cómo plantearlo, escribinos por WhatsApp. La conversación es confidencial, orientativa y sin compromiso.
Ante una urgencia médica, llamá al 107 o al 911. Para orientación sobre consumo de sustancias existe además la línea 141 de SEDRONAR, gratuita y disponible las 24 horas.
Orientación general. Este material acompaña a quienes están decidiendo cómo ayudar a un familiar. No constituye diagnóstico, indicación de tratamiento ni asesoramiento legal, y no reemplaza la evaluación de un equipo profesional. Ante una urgencia médica, llamá al 107 o al 911.
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